mis neuronas,
aquellas endiosadas células especializadas,
constituyen una simpática masa
negruzca,
vomitiva y espeluznante
que no hace nada
más que obsesionarse con los avisos comerciales
mi cabeza, templo del ocio
se menea, siguiendo una cancioncita
que me obliga a ser testigo
de mi suicidio -gratuito,
con cocacola
(se destapa una botella transparente, helada,
me lleno de ese líquido acaramelado y gaseoso)
Aaaaaahhh....
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